BIOGRAFÍA
Iremos a medias
Nacido en Turín el 9 de junio de 1837, siendo el menor de nueve hijos, Miguel quedó huérfano de padre a la edad de ocho años. Estudió con los Hermanos de las Escuelas Cristianas hasta el tercer año de primaria. Habría debido comenzar a trabajar en la Fábrica Real de Armas de Turín, donde su padre había sido obrero, pero Don Bosco - que el domingo confesaba en su escuela - le propuso que continuara los estudios con él, asegurándole que la Providencia habría pensado en los gastos.
Un día Don Bosco distribuía medallitas a sus muchachos. Miguel era el último de la fila y llegó tarde; don Bosco, como si cortara su mano izquierda con la derecha, le dijo: “¡Toma, Miguelito!”, pero el sacerdote no le daba nada; luego añadió: “Nosotros iremos a medias en todo” y realmente así fue: en 1852 ingresó al Oratorio de San Francisco de Sales. Más tarde estuvo en el primer grupo al que Don Bosco le sugirió la formación de la Sociedad Salesiana.
Colaborador estrecho y primer “salesiano”
Siendo socio de la Compañía de la Inmaculada con Domingo Savio, fue un alumno modelo, apóstol entre sus compañeros.
Don Bosco le dijo: “Necesito que me ayudes. Te pondré la sotana de los clérigos, ¿estás de acuerdo?. ¡Sí, estoy de acuerdo!”, respondió. El 25 de marzo de 1855, en la habitación de Don Bosco, hizo, en las manos de fundador, los votos de pobreza, castidad y obediencia.
Fue el primer salesiano. Comenzó a trabajar duro; enseñaba matemáticas y religión; asistía en el comedor, en el patio, en la capilla; de madrugada copiaba con hermosa caligrafía las cartas y las publicaciones de Don Bosco y estudiaba para ser sacerdote. ¡Tenía sólo 17 años! Se lo confió también la dirección del oratorio festivo de San Luis.
Su mamá sustituye a mamá Margarita
En noviembre de 1856 murió la madre de Don Bosco, mamá Margarita. Miguel buscó a su madre y le dijo: “¿Mamá, quieres venir tu?”. La señora Juana María llegó, y también en esto la familia Rúa fue a medias con la familia Bosco. Mamá Juana María estuvo en Valdocco 20 años.
En 1858 Rúa acompañó a Don Bosco que visitaba al Papa Pío IX para pedirle la aprobación de las reglas y, al regresar de Roma le confiaba Don Bosco la dirección del primer oratorio en Valdocco, el Oratorio de San Francisco de Sales. El 28 de julio 1860 fue ordenado de sacerdote.
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Sus múltiples roles
Durante 36 años fue el colaborador más cercano de Don Bosco en todas las etapas del desarrollo de la Congregación. Hizo su profesión en 1855; a los 22 años (1859) fue el primer director espiritual de la Congregación y en 1860 fue ordenado de sacerdote. A los 26 años (1863-1865) se convirtió en el primer director del Colegio de Mirabello, la primera obra salesiana fuera de Turín: Don Bosco le había escrito una nota: “Tú verás mejor que yo que la Obra salesiana atravesarán los límites de Italia y se establecerán en el mundo”.
Pocos años después volvió a Valdocco y sustituyó y asistió a Don Bosco en todo: fue el vicario de Valdocco, con sus 700 alumnos, y también vicario de la Congregación. Fue administrador de “Letture Cattoliche” (Lecturas Católicas), responsable de la formación de los jóvenes salesianos y también del personal salesiano (1869). En 1875 se convirtió en el Director General de las Hijas de María Auxiliadora y acompañó a Don Bosco en sus viajes.
El primer sucesor de Don Bosco
En 1884, por explícita solicitud del Fundador, el Papa León XIII lo designó sucesor de Don Bosco y en 1888 lo confirmó como Director General. El Padre Rua era visto como la “regla viva” debido a su austera fidelidad; sin embargo, también demostró un espíritu paterno que era capaz de gran consideración, tanto que era conocido como el “rey de la bondad”.
Crecimiento extraordinario
Con el crecimiento de la cantidad de cofrades y del desarrollo de las obras, envió salesianos a todas partes del mundo, prestando especial atención a las expediciones misioneras.
En sus largos viajes por Europa y Medio Oriente, él consoló y animó, siempre mirando hacia el Fundador: “Don Bosco dijo… Don Bosco hizo… Don Bosco quería…”. Cuando murió, el 6 de abril de 1910 a la edad de 73 años, la Congregación había crecido de 773 Salesianos a 4.000, de 57 casas a 345, de 6 provincias a 34 en 33 países.
Fiel continuador del espíritu de Don Bosco
Cuando lo beatificó, el Papa Pablo VI en 1972 dijo: “La Familia Salesiana le debe su origen a Don Bosco, al Padre Rúa su continuidad… él convirtió el ejemplo del Santo en un escuela de santidad, su Regla en un espíritu, su santidad en un modelo. Transformó el arroyo en un río”. Sus restos son venerados en la cripta de la Basílica de María Auxiliadora en Turín. Su memorial se celebra el 29 de octubre.
Carta del Rector Mayor en la que anuncia que el año 2010 estará dedicado a Don Rúa.
Carta del Rector Mayor en el comienzo del año centenario de la muerte de Don Rúa.
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