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Martes 30 de Septiembre

Lucas 9, 51-56
Pero no lo recibieron.

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?". Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.

El texto: tejido
Con este pasaje empieza una larga sección, propia de Lucas, a la que llaman "el viaje a Jerusalén". En Lc 9,51 se nos dice que "Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén", y este largo viaje durará hasta Lc 18,14.

Este episodio en el camino sucede al atravesar territorio samaritano y no son bien recibidos. La reacción de Santiago y Juan nos puede hacer recordar la reacción del profeta Elías, que hace bajar fuego del cielo contra los sacerdotes del dios Baal. Jesús, una vez más, los tiene que corregir.

La trama vital...
Jesús conoce cuál es su camino y avanza a pesar de que lo lleva a la cruz. ¿Somos conscientes de dónde venimos y a dónde vamos?

Y cuando algo sale mal, cuando no esperaba que sucediera esto, cuando nos rechazan: ¿somos tan violentos como los "hijos del trueno", Santiago y Juan?

La experiencia Trinitaria sigue gestando gestos de misericordia y compasión con la humanidad.

... y su hilo donboscano
En la casa de Don Bosco, según las Memorias Biográficas, en 1856 se había enfriado un poco la piedad y el ritmo del estudio. Un día, entre semana, no se había acercado ninguno a comulgar. Un muchacho, Celestino Durando, hizo este comentario: “¿Te has fijado esta mañana? Seguro que le cayó muy mal a Don Bosco.”

Es así que surge la idea de conformar una Compañía o Grupo del Santísimo Sacramento, cuyo fin principal es que siempre hubiese jóvenes que recibieran a Jesús Eucaristía en cada uno de los días… convencidos de que tener a Jesús en la propia vida es lo mejor que puede pasar.

Enlazándonos al Hilo Primordial
El camino a Jerusalén, tiene sus momentos de “fracasos”. Hay momentos dónde el ambiente puede resultar adverso o simplemente indiferente a nuestras propuestas. ¿Cómo reaccionamos? ¿Nos dejamos vencer, queremos que baje fuego del cielo, o somos capaces de seguir proponiendo nuevas estrategias?

Jesús, que seamos capaces no sólo de recibirte, sino de hacer de nuestras vidas, de nuestros grupos, de nuestras familias, de nuestros trabajos, un buen lugar en el que tú quieras quedarte.