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Domingo 20 de Mayo

Pentecostés
Lo que dice
Jn 20, 19-23 - Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan".

Lo que me dice
Pentecostés, más que un acontecimiento, es una experiencia que se gesta en la conciencia de estar perseguidos y en peligro por predicar a Jesús. En este contexto Dios que nunca abandona a su pueblo los acompaña con la presencia del Espíritu Santo que les regala la valentía para hablar superando el miedo y la alegría de anunciar a Jesús, el compartir los bienes y la oración comunitaria. Esta no es una experiencia personal, es una experiencia que se va multiplicando.
"Poniéndose en medio de ellos": En el caminar de este tiempo se fue gestando fuertemente la certeza de un Jesús que se pone a caminar en medio nuestro. Está caminando con nuestros dolores, y nuestras alegrías, nuestros miedos, nuestras incertidumbres, nuestros pequeños logros comunes. También descubrimos que hoy tiene algo nuevo para decirnos, que nuestra vida puede hacerse palabra de Dios al encontrarnos y dejarnos transformar por la Palabra.
"Yo también los envío a ustedes": Medito el regalo y responsabilidad de ser continuador de las huellas que otros fueron dejando animados por la propuesta de Jesús. Busco quienes me precedieron en la comunidad en la animación, la participación, algunos de ellos quizás me ayudaron a crecer en la corresponsabilidad en la misión. Animados por el Espíritu cada uno en su momento y desde su lugar fue construyendo nuestra identidad comunitaria. Si miramos comunitariamente el futuro, hacia dónde sentimos que nos envía el Espíritu.
"Sopló sobre ellos": El Espíritu es el aire en movimiento que nos renueva y nos mueve a la misión. Por lo tanto, si este impulso lleva a los apóstoles y a quienes los seguían a nuevas fronteras me pregunto acerca de mi espiritualidad: ¿es una espiritualidad encarnada que vive este dinamismo en momentos de oración privada y actividad en el mundo?, ¿vivo una espiritualidad rutinizada sea por un intimismo, que se reduce a actos privados de devoción, o bien por un activismo que me hace perder el sentido de la misión? Me regalo un momento para revisar mis motivaciones, la novedad que descubro en mis experiencias más cotidianas. ¿Cómo podría resignificar mi espiritualidad para que sea más encarnada?
"Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen": Anunciar a Jesús es invitar a la conversión del corazón que se traduce en un nuevo modo de estar en el mundo y de mirar la trascendencia con una esperanza nueva. Esta es la misión de la Iglesia, invitada también a renovarse y convertirse para ser cada día más casa de todos que acoge, acompaña y anima. Reviso mi modo de estar en el mundo: ¿cuáles son mis acciones transformadoras? ¿Qué valores del Reino las animan? ¿Cuáles son mis esperanzas? ¿Con qué Iglesia sueño?

Un tiempo fuerte en la vida de Don Bosco fue su discernimiento vocacional. Si bien ya era sacerdote, aún le faltaba ese dinamismo vital que lo moviera con pasión. En los procesos de acompañamiento el Espíritu va gestando vida nueva y durante esa etapa de Don Bosco la vida nueva se va gestando a través de la mediación de Don Cafasso que lo envía a las cárceles. Esa realidad y toda la realidad de los jóvenes de Turín lo interpela, y con ellos descubre su misión y ese dinamismo trascendente del espíritu que lo mueve de por vida.
Con los jóvenes descubrimos la voz de Dios que nos habla y el impulso para resignificar nuestro ser salesianos hoy.

Lo que le digo
Ven Espíritu Santo, anima a tu Iglesia. Libéranos de nuestros miedos, danos la valentía denunciar las injusticias. Renová nuestra creatividad para ser fieles al regalo del carisma salesiano: ser signos y expresión del amor de Dios para los jóvenes más pobres y abandonados. Amén.

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