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Martes 30 de Agosto

Mateo 13, 44-46
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido

“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró”.

El texto: tejido
Se escondían tesoros en los campos para que en las guerras entre Mesopotamia y Egipto no les robaran lo más valioso que tenían.

La trama vital…
Un tesoro escondido/ una perla de gran valor: La grandeza del viaje en el que estamos se alimenta diariamente en la espera. Caminamos diariamente a la espera de alegrías cotidianas que siempre emergen. Paso por el corazón a las personas, las cosas, las historias y vivencias que son en mi vida como un gran tesoro. En la profundidad del corazón los tengo guardados.

“…lleno de alegría vende todo y lo compra”
Me dejo interpelar por la canción de Silvio Rodríguez: “Soltar todo y largarse, qué maravilla, atesorando sólo huesos nutrientes, y lanzarse al camino pisando arcilla, destino a las estrellas resplandecientes”.
Visualizo mundos juveniles: Muchos jóvenes desde pequeños quieren dejarlo todo y esforzarse a pleno con tal de ser buenos deportistas ¡Cuánto más harán si encuentran un tesoro de felicidad para siempre!

…y su hilo donboscano
Una paráfrasis del sueño de la pérgola de rosas nos hace ver la alegría del camino que Dios nos propone en el trabajo por la vida y la esperanza juvenil. Las espinas del trabajo cotidiano nos duelen, como desprendernos nos duele, pero la belleza de las rosas envían al olvido el dolor. ¡Vida en abundancia acá en el cielo y en la tierra!

Enlazándonos al Hilo primordial
Dios mío, perla fina, nutriente mío... con alegría descubro que lo que tengo son simples monedas al lado del tesoro, fuente de alegría que para mí eres.

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