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Sábado 04 de Julio

Mateo 9, 14-17
¿Es que pueden estar tristes, mientras el novio está con ellos?

Entonces se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?”. Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!”.

El texto: tejido
¿Quiénes son los que se acercan a preguntar a Jesús? ¿Por qué se preguntarán acerca del ayuno?
¿Cuál es el origen de la duda?
¿Qué responde Jesús?

La trama vital...
¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?: La comunidad del evangelista Mateo afronta un dilema: o asimilan las prácticas religiosas del judaísmo o conservan la inspiración original que Jesús les ha dejado. La religiosidad tradicional se expresaba por medio de prácticas de ayuno, oración y limosna. La pretensión original de Jesús no pretendía descalificarlas, ya que por lo general obedecían a intenciones sanas y sinceras, sino darles un nuevo significado, y que estén al servicio del encuentro con las personas con Dios, y no que se conviertan en un obstáculo para esta relación personal con Dios.

¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos?: El ayuno era vivido como expresión de penitencia y de privación. Jesús muestra que su presencia ha venido a cambiar la forma de expresar la relación con Dios. ¿Todavía soy discípulo de Juan, que privilegio el ayuno, o soy discípulo de Jesús, feliz porque estoy con el esposo?¿Cuáles serán esos ayunos que ya no tienen sentido? ¿Y cuáles serán los necesarios e imprescindibles en este tiempo?

“Género nuevo… vestido viejo; vino nuevo, en odres viejos…”: Jesús remarca que su presencia es nueva, y que lo anterior, en tanto que no era una expresión auténtica de Dios, ya carece de sentido. Al utilizar estas dos imágenes (tomadas de la vida cotidiana), Jesús muestra que lo anterior, la forma anterior de relacionarse con Dios, ya no tiene sentido. Es vieja, no produce vida, hay que deshacerse de ella, hay que renovarla. ¿Qué renovación Jesús me/nos pide Jesús hoy?Hay que buscar el vino nuevo y los odres nuevos ¿cómo me encuentro en esta tarea?

… y su hilo donboscano
“Está claro, Don Bosco no ha inventado nada. Sabemos por la historia que, cuando él llegó ya todo existía: el oratorio, las escuelas profesionales, el sistema educativo, cosas que a veces venían de muy lejos. En la misma Turín otro oratorio había precedido a los suyos, y no faltaban institutos profesionales”, dice Domingo Agasso, en su libro “Don Bosco, un sueño hecho realidad”. ¿Y entonces? Entonces, lo más importante, como lo descubrió Bartolomé Garelli, es que el Oratorio era Don Bosco mismo. “Vamos a Don Bosco”.

Sigue Agasso: “Y allá, en aquel entonces, no había institutos, juegos, deportes, ni ningún atractivo para los jóvenes; sólo había una pieza cerca de una iglesia. Pero con Don Bosco adentro. Él era la atracción. Hoy también él es la novedad, la explicación, lo inédito. “Vamos a Don Bosco” no para ver un buen momento, quizás majestuoso, sino para frecuentar a una persona viva”, y que les mostraba, desde el amor de Dios, que la vida tiene sentido. Hoy, nosotros “vamos a Don Bosco” para aprender de él ese “amor demostrado” que es su manera de expresar su preocupación por la Vida Plena de los jóvenes abandonados.

Enlazándonos al Hilo Primordial
Señor Jesús, que me anime a reconocerte presente en mi vida y en la historia, que aprenda a darme cuenta de que estás en los acontecimientos cotidianos de la jornada, y que deje de buscarte tanto en circunstancias extraordinarias y casi dramáticas. Vos, que te comparaste con un paño nuevo, un odre nuevo, que sos lo nuevo. Que pueda darme cuenta de lo esencial que debe continuar, y de lo accesorio que debe cambiar.

Y, sobre todo, que no te manipule justificando mi imposibilidad de continuar caminos ya abiertos por otros con la idea de que “traigo un vino nuevo, y estos odres (=organización) ya no lo pueden contener”, disfrazando mi incapacidad de reconocer lo bueno que hay en los lugares en los que me toca estar.