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Jueves 28 de Agosto

Mateo 24, 42-51
Estén preparados

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.

Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno?

Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: «Mi señor tardará», y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

El texto: tejido
¿Viene el fin del mundo?
¿Qué tipo de preparación pide Jesús?
¿Cómo sería no estar preparados?

La trama vital...
El evangelio de hoy habla de la venida del Señor al final de los tiempos y nos exhorta a la vigilancia. En la época de los primeros cristianos mucha gente pensaba que el final de este mundo estaba cerca y que Jesús volvería luego. Hoy mucha gente piensa que el fin del mundo está cerca. Por esto, es bueno reflexionar sobre el significado de vigilancia.

Respecto del día y de la hora del fin del mundo, Jesús había dicho: Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

Hasta hoy, la venida de Jesús ¡no ha acontecido! ¿Cómo entender esta demora? Es que no percibimos que Jesús ha vuelto ya, ya está en medio de nosotros. El ya está al lado de nosotros, en la lucha por la justicia, por la paz y por la vida. La plenitud no ha llegado todavía, pero una muestra o garantía del Reino ya está en medio de nosotros.

...y su hilo donboscano
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel?, En el mundo de hoy, nos aquejan un sin fin de problemas personales, sociales y económicos y de justicias mal llevadas. Como buenos cristianos, es decir como fieles servidores, tenemos que hacer todo lo posible para transformar esta realidad apoyado en el testimonio de Jesús, desde la perspectiva salesiana.

Esta tensión hacia lo eterno, hacia lo que es para siempre, Don Bosco supo vivirla y presentarla a los suyos, al punto de intentar siempre medir y decidir teniendo este horizonte de vida para siempre. “Un pedazo de cielo lo arregla todo”.

Enlazándonos al hilo primordial
Santo Señor, nuestro deseo profundo es ser servidor fiel, vivir en oración y contemplación del paso de Dios en nuestras vidas y de la comunidad, enséñanos pues a seguir el ejemplo de Jesús, en actitud de servir y no ser servidos.