Buscar por fechas:

Jueves 13 de Diciembre

Lo que dice
Mt. 11, 11-15 - No ha nacido ningún hombre más grande
Jesús dijo a la multitud: "Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. ¡El que tenga oídos, que oiga!".

Lo que me dice
La grandeza de un hombre no se mide por sus cualidades intrínsecas, sino por su participación en el reino de Dios (Bonnard. Pág 252). Mateo utiliza un juego de palabras que logran llamar la atención al lector de su evangelio. No somos Juan Bautista. Podemos ser más grandes que él. Todo un desafío y un estímulo para los cristianos de su comunidad y hoy para nosotros. El más pequeño de los discípulos por el solo hecho de serlo y seguir a Jesús es mayor que el más grande de los profetas. Seguidamente Mateo ofrece una sentencia que puede causarnos cierta sorpresa. Las palabras que utiliza son fuertes. Este reino es combatido violentamente, los violentos intentan arrebatarlo. ¿Hará referencia a las persecuciones que sufrían los primeros cristianos? El gran competidor de Jesús es el demonio. Sabemos que Jesús no acepta para sus seguidores ningún tipo de violencia y cuando es juzgado la descarta para defenderse (Jn 18,36). Jesús por su lado, Juan Bautista un poco antes frente a Heródes y los cristianos de las primeras generaciones fueron perseguidos, torturados, amenazados para que abandonen el camino de la verdad. ¿Cuáles son las amenazas que hoy sufrimos por Jesús? Renunciamos a la violencia de todo tipo pero debemos defender la verdad y el camino de la fe con el mismo entusiasmo con que atacan los violentos. ¿Cómo hacerlo? Juan Bautista. Jesús. Los primeros mártires son nuestro ejemplo.

“¿A dónde va, Don Bosco?”, le preguntaban algunos cuando se cruzaban a toda prisa con él por los pasillos, los patios, las calles de Turín. "¡Al paraíso!", les respondía. La mirada en el horizonte, más allá de la acostumbrada rutina o del vivir cotidiano. Creativo y emprendedor, caminaba con los pies en el suelo pero con la convicción - aún en medio de grandísimas dificultades - de que “un trozo de paraíso lo arregla todo".

Lo que le digo
Padre Dios, que miremos siempre a Jesús, su estilo de vida, su entrega por la verdad, su preferencia por los sencillos y humildes. Él nos ayudará a renunciar a todo tipo de violencia y a sentirnos sus pequeños preferidos. Que seamos conscientes de que para Él seremos grandes si nos esforzamos para entrar en el reino de los cielos. Padre por medio del Espíritu danos fuerzas para ser discípulos.

.